viernes, 3 de junio de 2016

VALDEPIÉLAGOS 21-05-16

El pasado sábado 21 de Mayo se celebró una novillada picada de 4 novillos con los hierros de ANTONIO SAN ROMÁN y MANUEL PÍO GARCÍA FERNÁNDEZ PALACIOS, para los novilleros MAZZANTINI y ALVARO GARCÍA, que cosecharon 1 oreja -vuelta al ruedo y vuelta al ruedo y silencio. EL de San Román manso y encastado y los de Manuel Pío, 2ª bravito, noble, enclasado y falto de fuerza, 3ª manso con nobleza y 4º manso y sin recorrido.

 Abrió cartel MAZZANTINI con “Pitado” nº 67 G-3 de D. ANTONIO SAN ROMÁN. Precioso burraco muy en Torrestrella. Animal de muy buenas hechuras, que salió manso y encastadito. Animal que metía la cara bien en los inicios para salir distraído buscado espacio libre, manseando. Pero estaba encastadito y acometía con mucha violencia, arreando de lo lindo, con mucha trasmisión, pero sin malicia alguna. Dos puyazos sin entregarse y un tercio de banderillas rápido y limpio, le puso en manos de MAZZANTINI un animal que repetía con celo y se iba con el mismo ímpetu, pero que si le dejabas la muleta puesta en la cara repetía y repetía. El torero cordobés no se acabó de acoplar con él, ya que sin ser bueno, el novillo le había servido mucho, dejándole la muleta puesta y tirar de él. Algún muletazo de cierto mérito, algún remate pinturero y poco más. Estocada y oreja bondadosa.


A MAZZANTINI en 3º  lugar le correspondió “Malicioso” nº 4 G-3 de MANUEL PÍO GARCÍA FERNÁNDEZ PALACIOS. Un  dije de animal. Muy bajito y de lujosas hechuras. Con este se le vio algo más entonado que con su anterior animal. Le recibió con alguna verónica de mérito, metiendo los riñones y encajado en el suelo. El animal cantó pronto la gallina, saliendo suelto. Un simulacro de puyazo, y salió de naja. Hubo que perseguirle para conseguir que recibiera un puyazo. Como en los anteriores, las cuadrillas estuvieron hábiles y raudas en banderillas. El animal era manifiestamente manso, pero tenía nobleza, sobre todo al coger los vuelos de la muleta, pero se desentendía cuando no era exigido. Aquí el torero cordobés, si tiró de oficio para sacar alguna tanda templada y mandona, aprovechando inteligentemente los viajes a favor de la acusada querencia del novillo. Inteligente faena que emborronó a espadas, pinchazo y media. Saludos  y vuelta por su cuenta. 


En segundo le correspondió en suerte a ALVARO GARCÍA, “Abuelillo” nº 2 G-3 de D. MANUEL PÍO GARCÍA FERNÁNDEZ PALACIOS. Precioso y muy en Núñez, bajo y bien hecho.  Un tacazo. Y a la postre fue el mejor ejemplar del encierro. Animal con nobleza, cierta clase pero falto de fuerza. Lo recibió con animosas verónicas el torero madrileño, que estuvo más pendiente de sujetarle en pie que en el lucimiento, cobrando un par de medias y un par de verónicas de lujoso porte. Tramite con el del castoreño en una entrada y un picotazo. Bien lidiado en un tercio de banderillas aseado. Parecía que no iba a durar, pero apareció el temple, en las manos de Álvaro, obrando el milagro. Varias series por la derecha, mejor pitón del animal y alguna por el izquierdo, con empaque, mucho temple y seguridad, que afianzó al novillo que volvió a caerse. Dándole sus tiempos entre serie y serie, aliviándole un poquito la salida de las primeras series a media altura, logró meterlo en la canasta. Demostrando el madrileño que le funciona la cabeza. Además el novillero colmenareño le propuso su faena desde la pureza, de medio costado, con la pierna de salida mostrándosela al animal, colocándose bien casi siempre, templando mucho por ambos pitones, pies firmes e inertes. Un torero a tener en cuenta. Estaba muy a gusto y alargó en demasía el trasteo, haciendo que el novillo no le ayudara al entrar a matar. Dos entradas y descabello emborronaron una buena faena. Más para profesionales que para público. Saludos de consuelo que se convirtieron en una vuelta por su cuenta.


El 4º y último fue el animal de peor condición de todo el encierro. “Choperito” nº 6 G-3 de MANUEL PÍO GARCÍA FERNÁNDEZ PALACIOS. Alto, largo y cortito de cuello. No humilló prácticamente nunca. ALVARO GARCÍA, le recibió con interés, meciendo bien los brazos, pero el animal tendía a embestir a la altura de los hombros. Un puyazo fuertecito para intentar espabilarlo y un tercio de banderillas efectivo, no sirvieron para que se viniera arriba. Álvaro lo intentó, logrando hacerle meter la cara abajo en alguna ocasión, pero el animal al sentirse obligado, se paró y con media embestida no sirvió para nada. Álvaro le puso ganas, haciéndole muchas cosas, siempre apoyado en su buen concepto, pero con este fue imposible. Además pincho tres o cuatro veces e intentó el descabello otras siete u ocho hasta que acertó. 


Por: Raúl Castro

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